Ormuz: el breve paso marítimo al alcance de Irán que puede convulsionar el mercado global del petróleo
Una guerra directa entre Israel e Irán en Oriente Próximo puede desequilibrar el precio del crudo.
By KERL 94.3 FM
Published on 04/03/2026 11:32
Economía Mundial

Con el lanzamiento de alrededor de 200 misiles balísticos de largo alcance sobre el territorio de Israel por parte de Irán, el 1 de octubre pasado, se volvió amenazante la posibilidad de un choque bélico directo entre ambos países y las temidas consecuencias para el mercado energético mundial. 

Es una amenaza que, de concretarse, tendría como epicentro un angosto paso de mar ubicado en la costa iraní que constituye una de las rutas más estratégicas del comercio global: el estrecho de Ormuz, el reducido espacio que conecta el Golfo Pérsico con el Océano Índico, y por donde pasa cada día más del 20% de la producción mundial de petróleo, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Su clausura sería un fuerte golpe al equilibrio de precios del crudo en todo el mundo.

De este modo, el petróleo y su comercio han dejado de ser mansos a la guerra en Oriente Próximo. Tras varias semanas, con el precio del crudo en mínimos de casi tres años, la irrupción de Irán en el conflicto reavivó el temor de siempre: que la beligerancia manche toda la región árabe-israelí y termine en una represalia israelí sobre pozos petrolíferos iraníes o incluso en un ataque de Teherán sobre yacimientos o refinerías saudíes, como ya ocurrió en septiembre de 2019. 

  “Lo que estábamos viendo era algo verdaderamente extraño en clave histórica”, analizaba para el medio El País Jorge León, vicepresidente de la consultora Rystad Energy tras muchos años como analista de la OPEP, al referirse a la pasividad del mercado petrolero ante el conflicto en Oriente Próximo que se inició ya hace un año, con la incursión de las fuerzas militares de Hamás en territorio israelí y el asesinato de 1200 colonos israelíes y el secuestro de 200.   

Norbert Rücker, responsable de estudios económicos del banco suizo de inversión Julius Baer, decía días atrás: “Algunos se frotaban los ojos: hace un año, solo con el conflicto entre Israel y Líbano, el precio del petróleo se habría ido a triple dígito (100 dólares)”. Lo había dicho pocas horas antes de que Irán azurara el avispero regional con el lanzamiento de los dos centenares de misiles sobre suelo israelí y elevase el precio del crudo en cuatro dólares en apenas dos jornadas.

El frágil equilibrio que hasta antes del 1 de octubre gozaba el mercado petrolero se disparó por los aires con el ataque iraní a Israel. Ignacio Fariza, periodista español especializado en temas energéticos que escribe para varios medios, señalaba que con esto “se dijo adiós a la llamada fatiga geopolítica: la falsa sensación de seguridad después de que en los casi 12 meses transcurridos desde los atentados de Hamás en Israel no hubiese salido ni un solo barril del mercado”.

La incertidumbre bélica

En declaraciones recientes al medio Bloomberg, el economista jefe de Trafigura, Saad Rahim, se preguntaba: “Nadie sabe realmente hasta dónde puede llegar esta situación. ¿Cuál va a ser la respuesta de Israel ahora? ¿Y la posible respuesta de Irán? ¿Se involucran otros actores regionales? “. Trafigura es uno de los mayores traders mundiales de materia prima. 

Como antecedente, la versión ampliada de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) estudiaba, en setiembre pasado, dar marcha atrás en sus planes iniciales, ante el batacazo en el precio del crudo que obligó al cartel a debatir un cambio de rumbo: frente a su idea de devolver al mercado parte de la oferta que ha recortado en los últimos tiempo, en un intento por estabilizar el precio del crudo, el grupo liderado por Arabia Saudí y Rusia planea entonces mantener esa reducción artificial de producción más allá de octubre. Hoy la situación es otra. 

OPEC Move Shows the Limits of Biden's Fist-Bump Diplomacy With the Saudis -  The New York Times                                                                          Miembros de la "Organización de Países Exportadores de Petróleo". 

“El mercado petrolero venía de una etapa de extrema complacencia sobre el riesgo geopolítico”, sintetizaba días atrás a un medio estadounidense Bob McNally, ex asesor energético de la administración estadounidense en tiempos de George W. Bush. “Esa prima de riesgo crecerá tanto si el mercado percibe que la escalada impacta directamente sobre infraestructuras o flujos energéticos, o si Israel ataca infraestructuras críticas Irán”, agregó. 

Fariza escribió días atrás que “…pese al giro de guión de estos últimos días, conviene poner la escalada en perspectiva. Incluso tras dos jornadas consecutivas al alza, que han llevado al crudo a alrededor de los 75 dólares por barril, niveles de principios de septiembre, la referencia europea sigue estando muy cerca de sus mínimos anuales”. Añadió que sigue sin ser, al menos por ahora, un elemento preocupante en plena bajada de tipos de interés a ambos lados del Atlántico. Bastante más tendría que subir –señaló- para convertirse, nuevamente, en un factor inflacionista.

Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e incluso Kuwait disponen de una notable capacidad ociosa de petróleo que podrían poner en el mercado en caso de necesidad: unos ocho millones de barriles diarios, cuatro de ellos a muy corto plazo (en menos de 60 días). Un colchón superior, por ejemplo, a lo que Irán —séptimo productor mundial de crudo— pone cada jornada en el mercado: 3,2 millones de barriles, el 4% del total.

Este colchón descrito arriba debería calmar al mercado. China, un mercado en el que el consumo da síntomas de debilidad y en el que la electrificación del transporte presiona claramente a la baja las previsiones a medio y largo plazo, ya ha dejado atrás su pico de producción. Con un sobrante teórico ya a partir del año que viene y que alcanzará su cenit en 2030, según los cálculos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Foto: Alí Jamenei, comandante supremo de los cuerpos de la guardia revolucionaria islámica (Ayatolá). Fuente: Gentileza.

Cambio en la organización del mercado

La actual oferta mundial del crudo no se puede comparar con la de una década atrás. Porque el peso de los países del golfo Pérsico es notablemente menor, lo que reduce la proporción de petróleo sometida a la zozobra geopolítica. El otro lado de este asunto es una producción creciente en países occidentales o de la órbita occidental: Canadá, Brasil, Guyana y, sobre todo, Estados Unidos. Ambos factores inciden en la perspectiva que hoy se tiene.  

La última alza en el precio del crudo coincidió con el encuentro virtual entre los miembros de la OPEP, con la perspectiva aún viva de que pongan punto final a partir de diciembre a los recortes unilaterales de oferta con los que han tratado de sostener los precios en los últimos años. Un paso que, se presume, presionará a la baja el precio del crudo.

Francesco Pesole, del banco neerlandés ING, en declaraciones recientes a un medio europeo, decía: “Si la respuesta de Israel contra Irán no es demasiado agresiva, los mercados podrían considerar que ambos países, por segunda vez en lo que va del año, prefieren desescalar tras un breve intercambio hostil”. Pesole añadía que “…la clave es Ormuz”, en referencia a un potencial cierre del estrecho, la última arma del arsenal iraní para dañar económicamente a Occidente y cuya activación elevaría el conflicto a otra dimensión.

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